El círculo en Godly Play / 6

 

JEROME W. BERRYMAN

 

Las historias sagradas y la reflexión

 
El tiempo de reflexión a continuación de una historia sagrada es acerca de nuestra identidad profunda. Este tipo de reflexión se centra en la gran historia de las Escrituras facilitando así un contexto para nuestras propias historias y un significado mayor.
 
El tema principal usado en Godly Play para unir la narrativa de las Escrituras es el del pueblo de Dios buscando la presencia elusiva del misterio de Dios. Cada plan curricular sigue algún tema, sea explícito o no. El trabajo de Samuel Terrien, especialmente su libro The Elusive Presence (La presencia elusiva) fue la fuente primaria usada para desarrollar este tema organizativo.¹ (La razón por la que se eligió es porque supone que los niños ya poseen una conciencia indiferenciada de Dios antes de poder hablar de ella.)
 
Presentando la amplia narrativa como una historia donde el pueblo está buscando el misterio de la presencia de Dios, se les da permiso a los niños para explorar cómo expresar lo que ya han experimentado con un lenguaje apropiado. La idea de la búsqueda también implica que pueden seguir buscando la presencia de Dios durante el resto de sus vidas, hecho que profundiza su identidad como peregrinos en un viaje hacia Dios.
 
No es ilógico pensar que los niños experimentan la presencia del misterio de Dios. Tanto los estudios empíricos sistemáticos como la evidencia anecdótica, incluyendo mi propia investigación, apuntan a que esto es cierto. En lugar de simplemente mencionar esta vaga generalidad, vamos a tomarnos un momento para describir un poco más esta línea de investigación y su influencia en Godly Play. En su libro The Original Vision (La visión original), Edward Robinson escribió lo siguiente:
 

«La niñez, tal y como la concibo en este libro, no es tan sólo un periodo cronológico, una etapa de desarrollo que se defina toscamente durante años, separando la infancia temprana de la adolescencia, es un elemento de la persona integral. Puede ser suprimida, estropeada o casi totalmente atrofiada en la vida posterior.[…] Por otro lado esta niñez puede seguir creciendo y desarrollarse con la vida. […] La niñez no puede ser totalmente comprendida simplemente con la observación de los niños, […] a menudo hay una dimensión de nuestras primera experiencias de la que sólo podemos estar completamente conscientes (o ni eso) en la vida posterior, cuando los comparamos con otras formas de experiencia de las que carece esa dimensión; en la niñez podemos ser más sabios de lo que sabemos.»²

 
Este tipo de investigación se originó con Sir Alister Hardy, quien fue profesor de zoología y anatomía comparativa en la Universidad de Oxford. Él estableció la Unidad de Investigación de la Experiencia Religiosa en el Instituto de Manchester, que recibió el nombre de Centro de Investigación de Alister Hardy tras su muerte. Su libro The Spiritual Nature of Man (La naturaleza espiritual del hombre) aún es actual hoy en día.³ Edward Robinson ocupó el puesto de Hardy como director del Centro y en 1987 este puesto fue tomado por David Hay, también biólogo, quien publicó la segunda edición revisada de su libro Exploring Inner Space (Explorando el espacio interior) ese mismo año. En 1998 David Hay con Rebecca Nye publicaron The Spirit of the Child (El espíritu del niño), cuya investigación empírica con los niños fue llevada a cabo por la Dra. Nye. Este trabajo desarrolló la idea de “conciencia relacional” para alcanzar mejor la naturaleza de la espiritualidad infantil.
 
La Dra. Nye era una investigadora en el Centro de Estudios Religiosos y Teológicos Avanzados en la Universidad de Cambridge durante muchos años. Este estudio la incitó a buscar un tipo de educación religiosa que encajase con lo que ella y sus compañeros habían aprendido acerca de la espiritualidad infantil en los veinte años anteriores. Ella se quedó con Godly Play como el método más apropiado. Actualmente, ella es una formadora de Godly Play en el Reino Unido y continúa su investigación y escritura.
 
Esta breve historia muestra que dar por hecho que los niños ya experimentan la presencia de Dios es tanto razonable como goza de una base empírica. Con esto en mente vamos a volver a la descripción del tiempo de reflexión que sigue a la presentación de una historia sagrada.
 
Cuando la historia se termina hay una pausa. El material de enseñanza permanece en el centro del círculo para que los niños puedan seguir mirándolo mientras reflexionan. Las preguntas abiertas se formulan como sigue:
 

  1. “Me pregunto qué parte de la historia os ha gustado más.”
    Esto abre la posibilidad de que a los niños les gusten partes distintas de la historia sagrada. Los niños son, por tanto, animados a expresar sus auténticos sentimientos acerca de lo que les importa si así lo desean. Algunos, por supuesto, hablan alto y claro acerca de esto y otros escuchan y piensan acerca de lo que más les gusta sin decir nada.
  2.  

  3. “Me pregunto qué parte de la historia es la más importante.”
    Esto sugiere una distinción entre lo que les puede gustar por encima y lo que es central. Se les invita a pensar además de sentir mientras se lo preguntan.
  4.  

  5. “Me pregunto dónde estás tú en la historia. ¿Qué parte, tal vez, trata sobre ti?”
    Ahora se invita al niño a involucrarse de forma más personal. La manera en la que se formula esta pregunta es más difícil para que la puedan entender los niños en la primera y media infancia que en la infancia posterior, pero esto no debería impedir que se lo preguntasen a ellos mismos. Se hacen preguntas que pueden ser habitadas por el niño mientras este va creciendo.
  6.  

  7. “Me pregunto si hay alguna parte de la historia que podríamos sacar y todavía tener todo lo necesario para la historia.”
    La mayoría de veces los niños dicen que toda la historia es necesaria, pero hay excepciones importantes. Un ejemplo es la Lección 9 del Volumen 2, “El Arca y la Tienda”. Casi todos los niños que participan en esta historia quisieran sacar cómo sólo los chicos podían entrar en el Tabernáculo mientras que las chicas tenían que quedarse fuera. Ellos no creen que esto sea justo. Esta pregunta no sólo le da al niño una aproximación diferente a la historia, sino que también ayuda al narrador a ver si los niños han sido capaces de participar del núcleo del relato.

 
Arca y tienda
 
Es importante seguir recordando a los niños que reflexionar así no es fácil. Es fácil reconocer una historia que ya habías escuchado y eso está bien. Lo que no es tan fácil es encontrar aquello en lo que nunca te habías fijado antes. Los niños necesitan ser desafiados con la idea de que estas historias no pasan de moda. Nunca están vacías o completamente usadas. Siempre hay algo nuevo esperando a ser descubierto. Esto también es cierto acerca del silencio, pero no hay un material específico para ese descubrimiento. El silencio contemplativo forma parte de todas las lecciones y se filtra en el proceso de reflexión entre lo que no se dice entre las palabras. ¡Quizás sea entre las palabras donde la presencia de Dios se desliza para unirse al juego!
 
El amor de jugar seriamente con las historias sagradas, las parábolas, la acción litúrgica y el silencio se enseña con la motivación del mentor y su disfrute del proceso. Incluso si una pregunta aún no tiene sentido para un niño, se transmite el amor por explorar la realidad con el lenguaje religioso. Lo que se examina en una historia sagrada es su comprensión de quiénes son y a dónde van. Su viaje forma parte de un viaje mayor que ha continuado durante miles de años.
 


 

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

 
1 Terrien, Samuel, The Elusive Presence: The Heart of Biblical Theology (New York: Harper Collins, 1983).
2 Robinson, Edward, Original Vision (Manchester College, Oxford: The Religious Experience Research Unit, 1977), 8.
3 Hardy, Sir Alister, The Spiritual Nature of Man: A Study of Contemporary Religious Experience (Oxford: Clarendon Press, 1079).
4 Hay, David, Exploring Inner Space (Oxford: Mowbray & Co., 1987).
5 Hay, David con Nye, Rebecca, The Spirit of the Child (London: Harper Collins, 1998).

 


 

Tomado y adaptado del capítulo 3 del libro Teaching Godly Play. How to Mentor the Spiritual Development of Children  (Enseñando Godly Play. Cómo guiar el desarrollo espiritual del niño); Denver: Morehouse Education Resources (2009)

Traducción: Helcai Fibla

Revisión y adaptación: David Pritchard

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