Sentimos comunicaros que David Pritchard, nuestro primer presidente y la persona que trajo Godly Play a España, ha fallecido el 29 de agosto como consecuencia de la enfermedad que sufría. Desde Godly Play nos cuesta encontrar las palabras adecuadas, embargados por la tristeza y el agradecimiento por David, su vocación y su fe. Ya está con el Buen Pastor que le acoge y le guía. Que Dios bendiga a David y su familia.

Recordando a David Pritchard

De 1985 a 2014, David fue el coordinador nacional de los ministerios infantiles de la Unión Bíblica de España. Con el cambio de milenio, observó que cada vez había más referencias a Jerome Berryman y a Godly Play. Esto despertó su interés y en 2003 viajó a Inglaterra para hacer su Formación Básica con Rebecca Nye y Peter Privett. Inmediatamente después, David comenzó a promover el Godly Play en España, lo que recibió un impulso aún mayor cuando recibió el curso de formador en 2008.

Gracias a su impulso y el de muchos otros entusiastas, el 23 de octubre de 2011 se estableció formalmente Godly Play España, con un crecimiento excepcional. David fue el formador de prácticamente todos los narradores y formadores de las primeras generaciones, además de presidente de la asociación, traductor y miembro del Consejo Internacional de la Fundación Godly Play.

La actividad de David en el Godly Play no se limitó a España. Fue fundamental para introducir y/o alimentar Godly Play en Bulgaria, Chile, Letonia, Malasia, Nicaragua, Portugal, Suiza, Uruguay y la Diócesis Anglicana de Europa. ¡Un legado increíble!

Los que tuvimos la suerte de conocerle bien apreciamos sobre todo su profunda espiritualidad, su incombustible humor, su personalidad hospitalaria y su calidez relacional. David nos inspiró a todos. Fue un mensajero de Dios que nos dejó regalos increíbles. David deja a una hermosa familia que muchos conocimos incluso a través de las fotos de su círculo de niños, empezando por su esposa y compañera Priscilla.

Descansa en paz, David, nuestro David. Desde la fe que nos une, pedimos al Buen Pastor que, como él mismo nos guió, le acoja a su Reino.

En nombre de todos sus amigos y amigas de Godly Play,
Jorge A. Sierra, presidente