El rabino Dr. Michael Shire demostrando una de las lecciones de Torah Godly Play

Desde su creación en Estados Unidos durante la década de los 70, Godly Play® no solo se ha extendido a muchos países y diversas denominaciones cristianas, sino también a otras religiones. Actualmente una adaptación del método se usa en el contexto judío, llamada “Torah Godly Play”.

 

A principios de este año, la web de la Fundación Godly Play informó del gran interés mostrado por varias publicaciones e instituciones judías en el tipo de educación religiosa representada por Godly Play. En enero, la publicación trimestral de la Conferencia Central de Rabinos Norteamericanos, The Reform Jewish Quarterly, dedicó el número entero al tema de “la enseñanza sagrada y el aprendizaje espiritual”, incluyendo un artículo de Jerome W. Berryman, el fundador de Godly Play.

 

Los editores de ese número especial de la revista son dos rabinos, estrechamente vinculados con la dirección espiritual de los niños a través de la narración de historias.

El rabino Dr Michael Shire

El primero es el Dr. Michael Shire, decano de The Shoolman Graduate School of Jewish Education, una división de Hebrew College en Boston, EE.UU., que prepara a graduados universitarios a ser educadores en escuelas y sinagogas de todas las ramas del judaísmo en Norteamérica y otras partes del mundo.

 

Jerome Berryman ha estado trabajando con Michael Shire en el desarrollo de “Torah Godly Play”, con el propósito de facilitar el aprendizaje espiritual en el contexto judío.

 

El rabino Shire explica el propósito de Torah Godly Play en los siguientes términos:

 

«Godly Play es un enfoque innovador respecto a la educación religiosa que no busca tanto contar historias de fe con el fin de “conocerlas”, como la práctica espiritual de encontrar el significado, la identidad personal y Dios a través de la narración y la escucha activa. El ideal pedagógico de este enfoque es que, desde la más temprana edad, los niños sean invitados a experimentar y llegar a ser cada vez más conscientes de la llamada espiritual dentro de las historias sagradas y también de su propia respuesta profunda como algo natural proporcionada por la narrativa religiosa.

 

Godly Play ha sido desarrollado durante tres décadas en los Estados Unidos por Jerome Berryman, un teólogo y educador cristiano. Sin embargo, su respeto y atención a la espiritualidad de la infancia y la importancia de las narraciones para sostener y desarrollarla a través de su estilo inusualmente contemplativo y juguetón, aborda las preocupaciones comunes a judíos y cristianos (…)»

 

Termina diciendo lo siguiente:

 

«Se han publicado guiones sobre lecciones de la Torá y Nevi’im, y hay un programa de formación internacional para los participantes, organizado regionalmente. Hebrew College actualmente dirige una comunidad de práctica para los usuarios de Godly Play.»

 

Hebrew College da seminarios de capacitación para Torah Godly Play en Boston y Nueva York. También ofrece recursos y consultas a sinagogas y escuelas que buscan establecer salas y programas de Torah Godly Play. Además, se está desarrollando y adaptando un plan de estudios para esta versión especial del método programado para este curso 2014-2015.

La rabina Sandy Eisenberg Sasso

La coeditora del número especial de The Reform Jewish Quarterly ha sido Sandy Eisenberg Sasso. Aparte de ser autora de numerosos libros para niños y adultos, algunos de los cuales han sido traducidos al español, Eisenberg Sasso fue la primera mujer rabina de la rama reconstruccionista del judaísmo en EE.UU.* Actualmente es la emérita rabina principal de la Congregación Beth-El Zedeck en Indianápolis, donde ha ministrado con su marido, el rabino Dennis Sasso, desde 1977.

 

Recientemente, la revista cristiana Faith & Leadership (Fe y Liderazgo) ha publicado una entrevista con Sandy Eisenberg Sasso, cuyas respuestas revelan su cercanía a métodos como Godly Play. A continuación reproducimos unos fragmentos de la entrevista:

 
¿Cuál es el valor de contar historias en la educación religiosa, especialmente en la que se dirige a los niños?
 
«Creo que la cosa que se encuentra más cercana a la experiencia religiosa es la historia en sí. En primer lugar hay una experiencia espiritual o religiosa. Luego, lo que sucede después es que se cuenta una historia sobre ella con el fin de sostener esa experiencia en una especie de contenedor que puede transmitirse de generación en generación y que puede ser compartido en comunidad.
La rabina Eisenberg Sasso en su sinagoga
Luego, esa historia se convierte, en muchos casos, en ritual y liturgia. Se trata entonces de la experiencia ritualizada. Por ejemplo, en el judaísmo, primero hubo la experiencia del Éxodo. A continuación, se contó un relato sobre esa experiencia, y luego tenemos un Seder de la Pascua que se convierte en parte de una tradición ritual, y finalmente, reflexionamos sobre esa tradición, lo cual es teología.
 
De modo que la teología está en el punto más lejano de la experiencia. Eso no quiere decir que la teología no tenga importancia. Claro que sí la tiene. Sin embargo, se encuentra más lejos de la experiencia original.
 
Las narraciones, en cambio, intentan captar los sentimientos, la emoción y el poder del momento de aquella experiencia.»
 
La obra de usted nos habla de un cierto tipo de respeto hacia los niños. ¿Podría elaborar sobre ello?
 
«Creo que los niños luchan con las grandes preguntas de la vida, y a menudo no les damos crédito de ello. Damos por hecho que no son capaces de participar en conversaciones que supuestamente son demasiado filosóficas y abstractas para ellos. No creo que ese sea el caso.
 
 

Lo que no tienen es el lenguaje. Es nuestra obligación, como educadores, adultos y ministros religiosos, proporcionarles el lenguaje apropiado. En mi opinión, ese lenguaje es la historia narrada, por lo tanto a través de los relatos, los niños son capaces de hacer frente a estas cuestiones teológicas más grandes.

En muchos sentidos, los adultos también pueden comprender mejor y enfrentarse a esas inquietudes a través de las narraciones. No puedo escribir para los niños si realmente no entiendo el concepto. Muchas veces es más difícil porque creo que nos escondemos detrás del lenguaje filosófico.
 
No escribo para proporcionarles respuestas. Realmente no siento que debo predicarles, sino contarles una historia. Soy una contadora de historias.
 
Cada niño desarrollará su relación personal con la historia en función de sus experiencias y donde se encuentre en ese momento de su vida. Muchas veces cuando contamos historias, queremos decirle a la gente lo que esa historia significa. Lo que significa la historia para nosotros, no lo que quiere decir para los demás. Cuando le pregunto a los oyentes dónde se encuentran ellos en el relato, las respuestas son increíbles… y así aprendo algo sobre la historia que no sabía antes.
 
Cuando hablo de la religión y las narraciones, a menudo los niños me preguntan: “¿Es esa historia verdadera? ¿Realmente sucedió?” Hago una distinción entre historias verdaderas e historias acerca de la verdad.
 
Y les contesto que algunas de las historias pueden no ser verdaderas en el sentido de poder documentar si en realidad esos acontecimientos sucedieron o si esas personas vivían, pero son historias acerca de la verdad que nos enseñan algo importante sobre la naturaleza humana y el mundo.
 
Los niños son realmente capaces de hacer frente a eso, ¿sabes? He visto que cuando hablo con los niños, dicen, “Ah, vale, lo entiendo.” Pero cuando se hacen mayores, muchas de esas historias les parecen demasiado infantiles.
 
Quiero darles unos relatos capaces de crecer con los niños. Creo que tiene algo que ver con aquellos niños que dejan a veces una tradición determinada, debido a que en realidad no hemos sabido dirigirnos a ellos con seriedad, y no hemos logrado a comprender de manera más profunda temas como la fe y la conexión, o la comunidad y el sentido.»
 

Otra entrevista con Sandy Eisenberg Sasso puede encontrarse aquí.

 

En su editorial e introducción al número especial de The Reform Jewish Quarterly, los rabinos Shire y Eisenberg Sasso escriben: «Hemos sido bendecidos por las maravillosas y creativas contribuciones de nuestros colegas educadores y clérigos, entre ellos el reverendo Jerome Berryman, cuyo trabajo pionero en la espiritualidad y los niños [es decir, Godly Play], y en la teología de la infancia, ha influido en nuestra reflexión sobre la pedagogía espiritual judía

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* Ha habido mujeres rabinas desde el siglo XVII, como Asenath Barzani. En tiempos más modernos, la primera mujer ordenada como rabina fue Regina Jonas, en Alemania en 1935, y la segunda rabina en ese país –la primera desde el holocausto– fue la ucraniana Alina Treiger en 2010. En Estados Unidos, las distintas ramas del judaísmo han aceptado mujeres rabinas en distintos años: Sally Priesand fue la primera del Judaísmo Reformista en 1972; Sandy Eisenberg Sasso, la primera del Judaísmo Reconstruccionista en 1974; AmyEilberg, la primera del Judaísmo conservador en 1985; Lynn Gottlieb, la primera del Judaísmo Renovado en 1981; y Tamara Kolton, la primera rabina del Judaísmo Humanista en 1999. Para una breve explicación testimonial del papel de la mujer en las diferentes ramas del judaísmo moderno, se puede consultar el artículo de Graciela Sribman de Grynberg: ‘La mujer en el judaísmo’, en Criterio, nº 2308, Septiembre 2005. Sribman de Grynberg es una mujer rabina del movimiento conservador en Argentina.